Rugby femenino. Nota a Sofía Gonzalez en Olé

Juega en SITAS, y es la capitana de la selección de Rugby femenino.

Aquí la nota completa, publicada en el periódico deportivo OLE:

“El rugby no tiene género”
Sofía González es la capitana de la Selección de rugby y en un diálogo con Olé comparte su experiencia en el deporte: “Hay un grupo de mujeres que puede luchar por sus derechos y sueños”.

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Sofía González.

Sofía González tiene 23 años, es la capitana de la Selección de rugby, juega para el club SITAS y vive bajo un lema “Los sueños se cumplen”. Sencilla y con la sensibilidad de quien se anima a romper con algunos estigmas de la sociedad, cuenta su historia a Olé y se emociona al hablar sobre la lucha de las mujeres.

-¿Cómo llegaste a jugar al rugby?


-Antes jugaba al vóley, mi vecina y su mamá jugaban al rugby, pero como yo era muy chiquita nunca le había dado mucha importancia… Hasta que fui a verlas. No entendía nada pero me llamó mucho la atención y me invitaron a entrenar. Tenía 13 y me daba miedo decirle a mi mamá porque creía que no me iba a dejar, así que me escapé. Le decía que iba a vóley y en realidad me iba a jugar al rugby. Hasta que un día me golpee y le tuve que contar. Por suerte no me dijo nada.

Pablo Matera y Sofía González con la nueva camiseta que lanzó Nike para Los Pumas.

Pablo Matera y Sofía González con la nueva camiseta que lanzó Nike para Los Pumas.

-¿Alguna vez te pasó que te hayan hecho algún comentario negativo cuando al contar que jugás al rugby?


-Lo primero que me dicen es que es un deporte de hombres, que soy marimacho porque hay una pelota que pateo y me golpeo. Les choca al principio, pero nunca tuve una reacción muy negativa más allá de esos comentarios.
-¿Cómo te sentiste cuando entraste a la Selección?

​​
​-Era muy chiquita. Apenas cumplí los 18 me convocaron. Fue raro porque antes estuve dos años, me habían convocado, pero yo era muy chica y era más difícil el tema del rugby femenino, era demasiado lío convocar a una menor de edad.

La capitana de la selección femenina de rugby.
Sofía González con Olé.

-¿Cómo fueron esos dos años que tuviste que esperar para jugar?

-Sufrí mucho, era muy chica y lloraba por todo. Había un viaje y lloraba, pero me llevaban igual. La lista era por 12 y ellos pedían por 13 para que yo fuera aunque no jugara.

-¿Y el paso a la capitanía cómo fue?

Fue el año pasado en abril. Yo no me lo esperaba, aunque lo soñé muchas veces. Recién habíamos llegado de un viaje a Hong Kong de más de 20 horas de vuelo, la que era capitana me llama y  me dice que quería hablar conmigo. Ahí me dijo que entre ese viaje y la concentración próxima íbamos a hacer el cambio de capitanía. En el momento no reaccioné de la felicidad, no le dije nada, no hablaba. No me salían las palabras.

Sofía es parte del lanzamiento de la nueva camiseta Nike de Los Pumas. A la hora de hablar del concepto de equipo y sus valores, se emociona. Tiene claro que la tarea de las jugadoras de rugby no es sencilla, que requiere romper con estereotipos y hacerse fuerte. “Más allá de lo competitivo hay un grupo de mujeres que puede luchar por sus derechos y por sus sueños”, exclama entre lágrimas.

No sólo reivindica el derecho a soñar sino que además se anima a cuestionar los orígenes de estos mandatos: “Creo que eso tiene que ver mucho con nuestras familias. Desde chicos nos dicen que a la nena hay que regalarle una escobita y a los nenes un autito. Yo creo que tiene que ver mucho la sociedad, el rugby es una disciplina como cualquier otra y no tiene género. Los hombres no son menos hombres porque juegan al hockey”.

Actualmente vive en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD) desde hace casi cuatro años y cuenta: “No es viable vivir de este deporte. A mí me dan todos los días de comer y tengo un lugar donde vivir en el que no pago nada. No es profesional, es una ayuda del Estado. No hay contrato como los varones, hay muchas chicas de la Selección que trabajan porque no alcanza. Es difícil, no se puede vivir de la plata que ganamos. Va a ser muy difícil que el rugby femenino sea profesional, yo seguramente no lo voy a vivir, pero avanzó mucho”.

-¿Qué tiene que pasar a nivel local para que mejore?

​-La capacitación de los entrenadores tiene que cambiar. No es por mala intención, no saben cómo entrenar a un equipo de mujeres. Piensan que somos hombres, no lo hacen de malos, pero no saben cómo manejarse y eso dificulta. Nosotras no tenemos la misma fuerza, ni la dinámica, ni la velocidad y en eso se confunden mucho. Tratan de armar una estrategia en base a eso y no en lo que tienen realmente.

-¿Qué diferencias ves entre el rugby femenino y el rugby masculino?


-Acá en Buenos Aires hay mucha diferencia. El año anterior fue la primera vez que nos sumamos como selección al Nacional de Uniones y hacen todo a último momento. Los hombres se empiezan a entrenar dos o tres meses antes y a nosotras nos avisan a las apuradas tres semanas antes. Esas diferencias están muy marcadas. Primero están los hombres y si alguien levanta la mano, están las mujeres. Con la UAR no tuvimos ningún problema. Al comienzo nos daban ropa de hombre que nos quedaba re grande, pero hoy ya no tenemos problemas.

-¿Cómo ves la competencia local comparado con el nivel internacional?

-Hay una brecha muy grande porque todo lo que es fuera de Argentina juegan 15 y eso aumenta la cantidad de jugadoras. Aumenta el nivel también. Acá en Bs As arrancamos con seven hasta el año pasado que empezamos a jugar ten y estamos apuntando al 15.

A Sofía le duele no poder competir con su equipo. La exigencia con el seleccionado le permite jugar en SITAS cada 15 días y le cuesta aceptarlo. Ella sabe que sus compañeras la necesitan y le gustaría poder estar presente en algunas instancias. Su próximo sueño es que el equipo salga campeón y están muy cerca de concretarlo. Aún así, no todo es color de rosa y sabe que no podrá jugar la final.

-¿Qué te gustaría que pase con el rugby a futuro?

-Me gustaría que haya un proyecto de rugby infantil. Sería clave para el crecimiento. En SITAS hay una nena que juega en infantiles con varones, en el reglamento deja que una nena pueda jugar con varones hasta los 12 años. El problema es que desde los 12 hasta los 18 se queda sin hacer nada porque no podes participar del torneo sino tenes 18 años. Eso nos mata a nosotras.
Fuente: Olé

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